Meditaciones sobre el tiempo (para variar)


35, esos son los años que han transcurrido en mi vida, puaj. No me siento vieja ni me siento joven: me siento. ¿Cómo? como los relojes de Dalí.

Últimamente -de unos años para acá-, pienso en el futuro como pasado. Por ejemplo, pienso en el momento que está por suceder y pienso también en como me sentiré cuando suceda. El punto es que este pensamiento es constante y suelo pasar poco tiempo en el presente. ¿Qué me engancha a este pensamiento? El sentir como el tiempo se escurre implacable.

Esucho a Antonio Vega y me suena cartesiano y newtoniano. Me fascina cuando dice, con su acento españolete: la física es un placer (en su rola Una décima de segundo). Si, es un placer. Un placer bello, sublime, magnífico y terrorífico.

Pienso en el concepto del cálculo infinitesimal, desde le punto de vista de Leibnitz, me abruma por sus implicaciones supersticiosas (eso de que todo tiene razón de ser), ¿y la causa primera? Inaccesible.

Así es, me engancha la "nada" lo "infinito".

Busca un libro que diga Cómo,
luego otro que se titula "Así",
sigue un tercero llamado "Nada"
es la forma de un círculo sin fin.
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Espacio y tiempo juegan al ajedrez.
Pienso que Antonio Vega, al menos en esta canción, es un gran filósofo -o esa es mi lectura preferida-, pero definitivamente la música que ahora escucho repetidamente es el jazz. Me hace sentir que transcurro junto con el presente y ese es mi momento favorito, mucho más si estoy conversando con Emil a altas horas de la madrugada.

Más sobre el tiempo: Cuando regresamos el Emil yo de Veracruz, me percate de que en una de la macetas que tenemos en la cocina había nacido una planta de chile. Una enana precoz que ya hasta flor tenía ¿En que instante se gestó todo? En el instante en el que eché como abono, a una de las macetas de la cocina, ramas de perejil y la cola de un pimiento con sus semillas. Las condiciones se dieron y Voilà: pronto tendremos unos hermosos pimientos.

Por cierto hacía mucho tiempo que no escribía aquí.